Somos un cuerpo integrado por componentes espirituales, emocionales, mentales y físicos. Esa unidad es lo que nos une al universo y por esta razón compartimos un poder creador con la DIVINIDAD.
Cada vez que construimos un pensamiento en nuestra mente y lo transformamos en palabras, se activa una fuente creadora y el universo responde a nuestro llamado. Sin embargo, el universo no distingue entre lo que podríamos considerar favorable o desfavorable para nosotros, e inicia el proceso creador. Por esta razón, es esencial que aprendamos a cuidar la forma en que construimos nuestros pensamientos y la manera en que se los expresamos al universo.
Vienes con unos dones asignados que, como lo expresé en un artículo anterior, son la fuente de tu riqueza. Una vez descubres que los tienes y los pones a tu servicio, produces riqueza y la abundancia fluye hacia ti.
Este proceso usualmente se ve interrumpido cuando de forma errónea provocas que tu palabra invoque situaciones de miseria, angustia, desesperación y fracaso, entre otros tantos, a tu alrededor. Recuerda, el universo no distingue, solo actúa de acuerdo con lo que le solicitas. Es tu mente y palabra creadoras las que materializan esa realidad. Tú marcas la diferencia.
Este ejercicio puede pulirse y ajustarse hasta alcanzar una sintonía completa que te permita traer a la realidad tus sueños, anhelos y todo aquello que requieres para construir bienestar y prosperidad.
El primer paso para recorrer ese sendero inicia con prácticas asociadas al mindfulness[1], las cuales te disciplinan para meditar diariamente por un espacio que puede variar entre los 5 y los 15 minutos. Las personas que llevan más tiempo pueden realizar meditaciones más extensas que los eleva a una dimensión de equilibrio más profunda con el universo y por eso las respuestas vienen más rápido y la ruta que estas personas siguen es calificada como éxito, tanto personal como profesional, puesto que materializan con mayor facilidad todo lo que han concebido en su mente y transportado a través de su palabra.
Tienes el poder creador dentro de ti porque lo compartes con la DIVINIDAD y el universo. Todo aquello que construyes en tu mente puedes traerlo a la realidad, pero una de las barreas que genera ruido en el proceso y te saca de sintonía está asociada con las situaciones en las que te confrontas con experiencias nuevas o desconocidas y entonces, reaccionas de forma espontánea activando la sensación del miedo. Este es un motor que empuja nuestras acciones, pero si no logramos vencerlo, se transforma en un pánico que congela tus movimientos y te acerca al filo de un abismo peligroso.
Si perfeccionas la manera de traer las imágenes correctas a tu mente, le informas con tu palabra creadora al universo lo que quieres, y confrontas tus miedos, alcanzaras la cima del éxito y un caudal de abundancia imparable inundará tu vida y la de todos aquellos que están a tu alrededor. Podrás entonces ejercer tu capacidad innovadora y tu trabajo parecerá una diversión por la cual sentirás una pasión que te elevará a dimensiones de una emoción nunca antes explorada. Un sendero hilado por los rieles de la felicidad, que se asocia con lo que consigues en el mundo material, y de alegría o gozo, que es lo que te hace vibrar espiritualmente, se convertirán en los rieles por los cuales viajará el tren de tu vida.
Texto de RICARDO GIRALDO
[1] Consiste en la atención o consciencia plena. Es por definición, una actividad o estado mental basado en estar atento de manera consciente e intencional a lo que se hace en el momento presente, sin juzgar, apegarse, o rechazar en alguna forma la experiencia. Permite que te conectes con tu interior y puedas sintonizar esa vibración con el universo.

