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Convierte la Inteligencia Emocional en tu Carta de Navegación

Vivimos en un mundo acelerado, en donde cada vez nuestro tiempo se hace más limitado y nuestras experiencias de adaptación a sus rápidos cambios se tornan más difíciles y en oportunidades agobiantes, no solo en nuestra vida personal sino profesional.

En medio de este panorama, donde cada nuevo amanecer se convierte en un reto para nuestro diario vivir, surge como una oportunidad para elevar nuestros niveles de conciencia y desempeño, la inteligencia emocional[1], la cual es quizás, la mejor herramienta para confrontar estas situaciones y alcanzar mejores estados mentales y físicos, sintonizando ambos y alineando nuestro modo de pensar para crear, actuar y vivir mejor.

Cuando apropiamos el concepto y lo aplicamos a nuestro escenario particular, despertamos la capacidad para intervenir asertivamente en conflictos de trabajo y encontrar las formas de solucionarlos de manera efectiva. Somos capaces también de controlar nuestras emociones, y aprendemos a gestionar, entre muchos otros, por ejemplo, episodios de enojo. También activamos la capacidad de entrar bajo la piel de una persona, como lo expresan en Japón a través de la expresión Haragei, la cual nos permite comprender la dimensión humana de quien está frente a nosotros, sintonizarnos con esa persona y lograr mecanismos de entendimiento que trascienden las fronteras del lenguaje para diseñar estrategias que mejoran las relaciones humanas en diferentes escenarios, elevando nuestra dimensión espiritual y mental.

Nuestras sociedades y culturas se entremezclan y esa velocidad para movernos de un lado al otro ocasiona disrupciones que en oportunidades no sabemos controlar y vuelven circunstancias cotidianas, problemas, que rápidamente, si estamos en el escenario empresarial o de trabajo, conllevan a conflictos de gran magnitud. Ese efecto también impacta la vida familiar y personal.

Cuando aprendemos a reconocer nuestras debilidades y nuestro potencial para gobernar las emociones, establecemos una sintonía en nuestra forma de pensar, actuar y accionar frente a diversas circunstancias.

Hoy existen múltiples mecanismos asociados al conocimiento y puesta en marcha de la inteligencia emocional en nuestras vidas. Enmarcamos a una persona como inteligente emocionalmente cuando vemos en ellos un caudal de optimismo que se manifiesta en cada acción que emprenden. Así mismo encontramos en estos individuos una gran capacidad para elegir entre una o más opciones y no posponer. Saben decidir con efectividad y utilizan sus emociones, capitalizándolas para crear bienestar propio y colectivo. Saben diseñar la carta de navegación, gestionarla y comprender los avances y resultados de cada emprendimiento para ellos mismos y los demás, retroalimentando sus desempeños y enriqueciendo su capacidad para nivelar sus potenciales y limitaciones, transportando ese caudal de bienestar hacia quienes los rodean.

Inicia el viaje hacia el encuentro con la inteligencia emocional para que cada día de tu existencia escribas una carta de navegación que te lleve hasta los destinos del éxito, la comprensión y el mejor relacionamiento humano tanto con los actores de tu vida personal como profesional que tejen la red universal de las relaciones humanas.

Texto de RICARDO GIRALDO


[1] Daniel Goleman, un experto mundial en el tema, define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer sentimientos propios y ajenos, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones.

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