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Un Autentico Aprendiz Vence sus Miedos para Volar Alto

No ha aprendido las lecciones de la vida quien diariamente no ha vencido algún temor.
RALPH WALDO EMERSON

Mi mejor activo consiste en ser un APRENDIZ. Siempre abierto a descubrir nuevos horizontes de oportunidades y comprensión. Con un aprendizaje y legado que nos deja este breve tránsito por esta vida, enmarcado en el respeto por las diferencias. Por las orillas separadas que nos unen como al río que recorre el mismo cauce hasta alcanzar el océano donde nos renovamos, ascendiendo como el vapor para retornar como la lluvia.

El hombre es un APRENDIZ, el dolor es su maestro. Quien no ha sufrido, nada sabe, afirmó FRANCISCO DE ASÍS.

Mientras permaneces en el estado de APRENDIZ, aprendes a diferenciar las rutas del MIEDO y del amor. La primera nos conduce por un sendero nefasto. Nos paraliza si cedemos. La segunda, activa en nosotros el poder cocreador que nos ha sido dado. Elegimos cómo vivir. ALBERT EINSTEIN se formulaba una pregunta de manera constante: ¿vivo en un universo hostil o en uno amoroso, amigable? Cuando respondes y elijes, estableces tu condición de libertad. Vences el MIEDO o te haces prisionero o rehén de sus engañosas imágenes. Si decides ir por el sendero del amor, tus miedos desaparecen y alcanzas un estado de plenitud que te permite ejercer el poder con el cual has sido acondicionado al momento de venir al mundo para servir.

Se afirma que el MIEDO es una emoción natural que se caracteriza por experimentar una sensación desagradable e intensa ante la percepción de un peligro real o imaginario. RUDYARD KIPLING solía decir que los peores embusteros son los propios temores.

Abre la ventana para que puedas ver tus horizontes, sin embargo, recuerda que las verdaderas capacidades y el poder para trazar tu carta de navegación está en el interior de cada uno.

El MIEDO desaparece cuando te acompañan. También si vas solo, pero sobre todo si asciendes hasta la cumbre de tus anhelos y te encuentras con el amor sin límites, lo ejerces y lo expandes.

El amor es un elixir que cura el MIEDO. Decía un alpinista francés que quien dice no sentir MIEDO se priva del placer de superarlo, y quizás la clave está justamente ahí, en confrontarlo y vencerlo para que desaparezca. Para ello requieres determinación. Debes amarte a ti mismo y tener seguridad y confianza en tus capacidades y en la intuición que te sintoniza con la DIVINIDAD. No debemos temer a la soledad ni entregarnos al MIEDO de estar solos. Al menos cuando elegimos esa condición. Porque cuando nos damos la oportunidad de estar en silencio, abrimos los canales interiores y nos sintonizamos con el cosmos. Entonces, en ese momento, fluye nuestra intuición y se sintoniza con la grandiosidad de la cual venimos, iluminando nuestro momento fugaz en la inmensidad del universo. Podemos ver con una claridad que devela lo que ha permanecido oculto y nuestra lucidez afina su percepción, y logramos discernir con sabiduría. Paramos de precipitarnos como locos que se han lanzado al vacío sin sentido y nos convertirnos en águilas que ven a distancia y se elevan cerca del ARQUITECTO DE LA VIDA.

Nada más erróneo que buscar afuera lo que llevamos dentro, puesto que al agregar posesiones materiales vamos construyendo una sucesión de eslabones que nos encadenan y detienen nuestro viaje anclándonos con un peso y fuerza que parece imposible soltarnos.

La esencia de nuestra existencia se forja en nuestra PATRIA INTERIOR. Allí encontramos el HOGAR, no afuera entre cuatro paredes, ni en las pertenencias o posesiones materiales. El amor construye delicadamente los lazos entre nuestros seres amados y compañeros de jornada, que se convierten en una red universal tejida con el poder de las relaciones que establecemos. Esa es la verdadera plataforma donde reposa nuestro Hogar auténtico, el cual viaja con nosotros siempre a cualquier lugar donde vayamos. Incluso más allá de nuestra existencia material. Cuando ese Hogar se ha forjado con los principios, los valores, la ternura y, sobre todo, el amor sin límites, es prácticamente imposible no vencer cualquier MIEDO. Justamente porque estamos llenos y plenos, no vacíos y temerosos.

Es fundamental para vencer los miedos, movernos, actuar, impulsarnos. Este proceso nos lleva a tomar decisiones, y cuanto más osadas sean, más rápido alcanzaremos la libertad y la seguridad para desplegar nuestras alas y elevarnos de nuevo, más alto. Para ir más lejos.

Recuerda que muchas dudas sobrevendrán cuando confrontes el MIEDO, pero no debes dejarte distraer. Son solo las alucinaciones que te provocan esas inseguridades y temores que parecen interminables y nos consumen. Pero no son duraderas, en cambio cuando obras con amor tu eternidad está garantizada.

No eres superior ni inferior a nadie. No te compares porque cada uno de nosotros es un ser irrepetible. Solo revisa lo bueno que cada ser humano posee y conecta tus relaciones con las personas utilizando esa herramienta. No somos perfectos, y defectos nos sobran en el listado, pero si te detienes en ellos, no estarás solo, sino quedarás abandonado, es decir, rodeado de muchos, pero sin contar con nadie. Recuerdo a RICHARD BACH, cuando afirmó, eres maestro de lo que has vivido, artesano de lo que estás viviendo y APRENDIZ de lo que vivirás.

La soledad, el silencio y la quietud te aproximan a la dinámica verdadera de la vida y te convierten en un viajero imparable. Una de las mejores herramientas que te ayuda a lograr esta serenidad y a neutralizar el ruido del mundo es la práctica diaria del mindfulness. Esta es la ruta que te lleva hacia la paz profunda y auténtica. Podrás curar tus heridas y sanar los sectores afectados de tu alma por el sufrimiento.

Estamos compuestos por un cuerpo físico, uno mental-emocional y la dimensión espiritual. Esta última te conecta con el universo y con todos tus compañeros de jornada cósmica. Si logras alinear los tres, te convertirás en un ser humano equilibrado y tu vida tomará un sentido auténtico porque descubrirás quién eres y hacia dónde te diriges. Tus miedos ya no te detendrán, sino que motivarán tus acciones para avanzar por tus senderos y rutas de navegación, y desafiar la cima de tus nuevas cumbres.

Texto de RICARDO GIRALDO

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