En la travesía de la vida, cada uno de nosotros enfrenta momentos de temor que pueden sentirse abrumadores. Este miedo puede manifestarse en diversas formas: la ansiedad ante el futuro, el temor al fracaso o la inquietud por no cumplir con nuestras expectativas.
Sin embargo, lo que muchas veces ignoramos es que detrás de cada miedo se esconde una oportunidad valiosa para crecer y transformarnos. Esta reflexión busca explorar cómo podemos convertir el miedo en valentía, abriendo así un sendero hacia la superación.
Pocos años antes de su fallecimiento, tuve un encuentro con STEPHEN RICHARDS COVEY. Compartíamos un almuerzo épico, nunca más lo volví a ver. Nos encontrábamos en el dúplex del piso 106 de la Torre Norte, al interior del restaurante Windows on The World, que se encontraba localizado en las desaparecidas TORRES GEMELAS de Nueva York. Recuerdo con afecto que, durante nuestra conversación inolvidable, mencionó algo que me quedó grabado en la retina del alma y que nos viene muy bien para este tema, cuando haces lo que más temes, entonces puedes hacer cualquier cosa.
La primera etapa en este proceso es reconocer y aceptar nuestros miedos. Es fácil caer en la trampa de evadir o ignorar lo que nos aterra. Sin embargo, la aceptación es el primer paso crucial hacia el cambio. Al aceptar que sentimos miedo, no solo nos liberamos del peso de la negación, sino que también nos abrimos a la posibilidad de entender el origen de esos temores.
Podemos preguntarnos, ¿Qué es lo que realmente me asusta? ¿Es el temor al fracaso, a la crítica, o quizás a lo desconocido? Tomar un momento para reflexionar sobre estas preguntas puede ser el inicio de un profundo viaje interior.
Una vez que hemos aceptado nuestros miedos, el siguiente paso es enfrentar lo que nos paraliza. Este enfrentamiento puede ser gradual; no es necesario que nos lancemos a la piscina sin saber nadar. Comienza con pequeños pasos. Por ejemplo, si temes hablar en público, intenta hacerlo en un entorno seguro y familiar.
A medida que te sientas más cómodo, puedes aumentar la dificultad de los retos que enfrentas. La clave aquí es la práctica constante y la exposición gradual, lo que te permitirá construir confianza y seguridad en ti mismo. Persistir y no desistir jamás.
Además, es fundamental cambiar la narrativa interna que nos contamos a nosotros mismos. Muchas veces, los miedos son alimentados por pensamientos negativos que refuerzan la idea de que no somos capaces. Practica la autocompasión y reescribe esa historia. Fortalece tu amor propio.
En lugar de pensar no puedo hacerlo, intenta cambiarlo a estoy aprendiendo a hacerlo. Esta simple modificación puede tener un impacto profundo en nuestra autoestima y disposición para actuar.
La mente juega un papel trascendental en estos procesos. Asistí en alguna oportunidad a una conferencia ofrecida por MARIO ALONSO PUIG, una simpatía de persona y un extraordinario profesional de la ciencia médica y actual coach a quien tuve la oportunidad de conocer personalmente años atrás en Nueva York, durante la década de los noventa, cuando iniciaba el ascenso hacia su monumental éxito. Lo que él comentaba acerca de este punto, me hacer recordar con nitidez sus planteamientos.
Todo ser humano si se lo propone, si se compromete de verdad, si deja la piel en el intento, si sale cada día a buscar la oportunidad con la misma ilusión, puede ser escultor de su propio cerebro. Es el principio de la neuro-plasticidad. Y no hay límite de edad para ello, se los digo con certeza.
La ilusión está ligada con la esperanza. Cuando esto ocurre, aumentas la producción de dopamina, de noradrenalina y se liberan sustancias denominadas neurotrofinas que promueven o favorecen que algunas áreas cerebrales establezcan nuevas conexiones. La relación con la prueba nos confronta y hace que, nos fragmentemos y sucumbamos, o que salgamos adelante. Esta última depende de no darnos por vencidos. De tener la fortaleza y alimentar con ella la fe que nos dinamiza, lo cual se constituye en el objetivo núcleo para superar este desafío.
Un cerebro de una persona que cree que es estúpida, es un cerebro que ha asumido a nivel molecular dicha creencia errónea, la cual interfiere con una serie de circuitos cerebrales. Es, el poder de lo sutil en lo físico, el fondo en la forma.
Cuando la persona se abre a sentir que es mucho más de lo que cree que es, el cerebro comienza a liberarse de esa carga abrumadora del cotidiano que lo oprime y que implica un hábito. Para ello, debemos potencializar la inspiración, el combustible de la transformación, que es el reconocimiento a nivel visceral de que hay algo en juego de vital importancia.
Entonces, si eliges esto último, puedes trazar la carta de navegación, que es la guía para mover tu barco, pero aprendes en el territorio de los mares de la vida. La carta de navegación te pone en marcha, y en la medida que navegas aprendes los recursos. Así mismo, fortaleces tu inspiración. Esta aumenta y comienzas a saber lo que se quiere.
En ese momento, puedes consultar y buscar mentores para descubrir quién ha conseguido hacer logros en este campo y preguntarles cómo lo han hecho. Lo cual se transforma en una chispa gradualmente hasta combustionar sin límites.
Te recomiendo leer, informarte, preguntar, en el campo que quieres avanzar y dominar, en todo aquello que anhelas. Utiliza los recursos que te ofrece hoy en día la inteligencia artificial para extrapolar tu exploración.
Debemos comprender el poder que tiene la mente para gobernar nuestra vida. Cuando no comprendemos cómo opera nuestra mente, que incluso puede ser influenciada o manipulada, entramos en un territorio de incertidumbre. Pero también somos capaces de convertirnos en el capitán de nuestro propio barco, y si dices voy a ser el capitán de mi vida, de inmediato accionas un poder universal que trae bienestar, alegría y prosperidad a tu vida y a nuestro alrededor.
ALBERT EINSTEIN solía decir que lo que está ocurriendo interiormente suele materializarse en tu mundo exterior. Estamos conectados a nivel supra sensorial entre nuestro interior y el exterior. La naturaleza en conjunto nos revela la unión poderosa que existe bajo la superficie, y si observas los árboles en el horizonte con detenimiento, descubres luego que una fuerza poderosa, manifiesta en sus raíces, los une bajo la superficie.
A partir de lo expresado por EINSTEIN, podemos considerar que aquello que nos conecta como unidad universal y la búsqueda de apoyo, se tornan en los rieles por donde debe transitar nuestro tren. Hablar con amigos, familiares, profesionales, mentores, puede brindarnos la perspectiva que necesitamos para ver nuestros miedos desde otro ángulo. No estamos solos en esta lucha; todos enfrentamos desafíos, y compartir nuestras experiencias puede aligerar la carga. Además, el apoyo de otros puede ofrecernos consejos prácticos y motivación para seguir adelante cuando sentimos que flaqueamos.
La resiliencia es una cualidad que se cultiva a través de la experiencia. Enfrentar tus miedos te permite desarrollar esta habilidad esencial. A cada pequeño triunfo, por insignificante que parezca, sumas un ladrillo más en la construcción de tu fortaleza emocional. Con el tiempo, te das cuenta de que esos miedos que antes parecían insuperables son, en realidad, escalones hacia un tú más fuerte y valiente.
Finalmente, recuerda celebrar tus logros, por pequeños que sean. Cada paso que das en dirección a enfrentar tus miedos merece reconocimiento. Esta celebración no solo refuerza el comportamiento positivo, sino que también te brinda una dosis de motivación para continuar en el camino de la superación. La vida es una serie de altibajos, y cada victoria cuenta en esta aventura personal.
Transformar el miedo en valentía no es un proceso sencillo, pero es un viaje que vale la pena emprender. Al final, lo que realmente importa no es la ausencia de miedo, sino nuestra capacidad para actuar a pesar de él. Al enfrentar y superar nuestros miedos, no solo nos transformamos a nosotros mismos, sino que también nos convertimos en faros de esperanza y valentía para quienes nos rodean. Atrévete a dar ese primer paso; acompáñame por este sendero de transformación, que inicia en tu interior.
Recuerden lo que afirmó el presidente RONALD REAGAN, el futuro no pertenece a los iluminados de corazón. Pertenece a los valientes.
Texto de RICARDO GIRALDO

