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La Divinidad nos ha Otorgado un Paréntesis de Eternidad para Vivir la Vida

En oportunidades, durante mis viajes, en conferencias, seminarios y de forma incidental en restaurantes, aeropuertos, centros comerciales y otros lugares de nuestro cotidiano, cruzo mi sendero con gentes que me preguntan, RICARDO, ¿tú crees en DIOS?

Por unos instantes me detengo, reflexiono, y soy honesto, muchas veces no sé qué decirles porque a la mayoría no los conozco. Ha sido y puede ser nuestro único encuentro durante el viaje por la vida, y de inmediato traigo la frase inmortal de HERMANN HESSE, la DIVINIDAD está en ti, no en conceptos o en libros. Y es así, les digo, somos una demostración de la existencia de DIOS.

Justamente eso que acabo de afirmar, es el mejor argumento para responderles. Porque yo no creo en las casualidades ni en las coincidencias, menos por supuesto, en el azar.

Todo tiene una razón de ser, desde el más sutil movimiento de la sinfonía del cosmos hasta el magistralmente interpretado. En cada uno de ellos está presente y se manifiesta la arquitectura que gobierna la inteligencia Divina. Es nuestro compromiso obrar con bondad y honrar esos momentos y encuentros con nuestros hermanos de jornada.

Recuerdo aquí a FRIEDRICH SCHILLER, haciendo el bien, cultivas la planta divina de la humanidad; creando algo bello, siembras el germen de la divinidad.

Aclaro desde este momento, que no soy quién para llamar a la puerta de la fe de ninguno y que, por lo tanto, mis afirmaciones, conceptos y la manera como comprendo el universo y la existencia, son tan respetables como los de cualquier otra persona.

Decidí referirme a este tema luego de asistir al documental el principio antrópico, exhibido por la prestigiosa BBC de Londres, reconocida mundialmente en sus transmisiones por la mayoría de sistemas de cable, streaming, y abierta al público en general a través de su sitio en internet, en múltiples idiomas.

Quedé muy complacido con su contenido, ya que observo a un gran número de científicos comprender que las leyes y constantes de la naturaleza están «ajustadas tan finamente», y han ocurrido tantas «coincidencias» que permiten la posibilidad de la vida, y que el universo debe haber llegado a existir a través del planeamiento intencional y la inteligencia.

Esto es en verdad un avance muy significativo en el contexto contemporáneo, ya que en el territorio científico siempre se cuestiona y busca demostrar la existencia de la DIVINIDAD. Sin embargo, destaco que grandes hombres de la humanidad como ALBERT EINSTEIN, numerosos matemáticos y otros estudiosos de la física, han demostrado ecuacionalmente, la existencia de DIOS, que, de acuerdo con todos ellos, es axiomática, es decir, que no necesitaría ser demostrada porque redunda en el concepto de ser una verdad absoluta.

De hecho, esta «puesta a punto» del universo es tan evidente, los ajustes son tan finos, y las «coincidencias» son tantas, que muchos científicos han llegado a apoyar el principio antrópico, que sostiene que el universo fue traído a la existencia intencionalmente. E incluso aquellos que no aceptan el principio antrópico, admiten que la «puesta a punto» es sorprendente y concluyen que el universo es «demasiado complejo» como para ser un evento casual.

Quiero transcribir brevemente a continuación, algunos testimonios expresados en el documental, por científicos respetables.

PAUL DAVIS, reconocido escritor y profesor de física teórica en la Universidad de Adelaida afirmó: la cosa realmente asombrosa no es que la vida en la tierra esté balanceada casi sobre el filo de un cuchillo, por así decir, sino que todo el universo está balanceado sobre ese filo, y podría haber un caos total si cualquiera de las ‘constantes’ naturales se moviera incluso levemente. E incluso si consideráramos al hombre como una existencia casual, aún tienes que explicar el hecho de que el universo parece diseñado —más allá de toda lógica y casi forzosamente— para la existencia de la vida; tú podrías decir que es prácticamente un montaje.

Tenemos conocimiento, a través de los postulados científicos, de que el universo se generó en una explosión gigante de energía llamada el Big Bang. De acuerdo con esta teoría, el universo era solamente hidrógeno y helio, que luego se solidificó y se transformó en estrellas. Subsecuentemente, todos los otros elementos fueron formados a partir de las estrellas. Los cuatro elementos más abundantes en el universo son hidrógeno, helio, oxígeno y carbono.

Cuando Sir FRED HOYLE estaba investigando cómo es que el carbono llegó a existir a través de los «altos hornos de fundición» que son las estrellas, sus cálculos indicaron que es muy difícil explicar cómo las estrellas generaron la cantidad necesaria de carbono de la cual depende la vida en la Tierra. HOYLE encontró que hay muchos acontecimientos fortuitos que sólo ocurrieron una vez y que parecieran indicar que se hicieron «ajustes» intencionales en las leyes de la física y la química para producir el carbono necesario.

HOYLE concluye de manera muy asertiva sus hallazgos y dice que una interpretación con sentido común de los hechos, sugiere que un ‘supervisor’ ha manejado los hilos tanto de la física como de la química y de la biología, y no hay en la naturaleza fuerzas invisibles de las que valga la pena hablar. No creo que ningún físico que examine la evidencia pueda no llegar a la conclusión de que las leyes de la física nuclear han sido diseñadas deliberadamente en relación a las consecuencias que producen dentro de las estrellas.

Y cierro los testimonios de estos científicos con uno que encuentro genial, es el aportado por el Dr. DAVID D. DEUTCH, si alguien dice no estar sorprendido por las características especiales que tiene el universo, está escondiendo su cabeza en la arena como un avestruz. Estas características especiales Son totalmente sorprendentes e improbables.

Ahora, inicio mi testimonio, no científico, sino el que aporta este ser humano del común, con una fe inquebrantable en DIOS, a quien de forma reiterada expreso mi gratitud y amor sin límites por tanto y por todo.

Cuando observo las aves o algunos insectos como las abejas y percibo sus aleteos, aquellos sonidos me acercan a los susurros de DIOS cuando nos habla.

Muchas veces, por correr en medio de nuestro cotidiano, esos mensajes se pierden en la inmensidad.

Hace muchas lunas, dejé grabado en un rincón del alma, un adagio expresado por mi ABUELA durante nuestros diálogos de sabiduría en las madrugadas. Recientemente, mi MADRE lo reiteró: mijito, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Los seres humanos recibimos, desde lo alto, mensajes poderosos constantemente para ajustar y guiar el curso de navegación por la vida.

DIOS nunca desampara nuestras jornadas, sin embargo, somos nosotros quienes desatendemos el significado de Su Comunicación. De Su Presencia constante.

Preferimos utilizar nuestra inteligencia, el conocimiento que hemos adquirido y los estereotipos sociales y culturales para evaluar las circunstancias que ocurren a nuestro alrededor, dejando de lado la sabiduría. La verdadera herramienta que debería promover nuestras elecciones, muchas veces injustificadas, fuera de foco. En otras palabras, miopes y carentes de equidad.

Cuántas veces DIOS toca a nuestra puerta y lo ignoramos. No solo porque despreciamos a la persona que nos habla, sino también por el hecho de ignorar el mensaje que Él transporta a través de tantos seres de camino con los cuales compartimos esta jornada cósmica, para que comprendamos lo que nos quiere decir.

En cambio, de hacer, guiados por la bondad que reposa en nuestro corazón, un análisis interior y una reflexión enmarcada por la compasión, la justicia universal y el amor que emanan de DIOS, nos entregamos al sentimiento visceral, donde campea en oportunidades repetidas, la ignorancia, el egoísmo y la estupidez.

La grandeza de las circunstancias, ordenadas en el tiempo y la voluntad divinas son muchas veces ignoradas por nosotros, y por esa razón, nos vemos abocados a repetir el sendero varias veces, porque preferimos la seguridad de nuestros intereses, que en la mayoría de situaciones está revestido por evidencias erróneas y distorsionadas, las cuales son el resultado de basar los pensamientos en los marcos humanos y no en los promovidos por las leyes universales de la DIVINIDAD.

Desaprovechamos todos los emisarios divinos, sus mensajes y la forma como DIOS trabaja para proporcionarnos Su Ayuda Incondicional y Su Amor de Padre.

Algunas veces, preferimos aferrarnos a nuestros vanos razonamientos, cuyo sustento son los «principios» humanos y no los que el ARQUITECTO DE LA VIDA enseña. Hablamos de «ética» pero el silencio, desprecio y accionar hacia nuestros semejantes evidencia la falta de juicio y de sintonía con DIOS.

Muchos han elegido un mundo individual y egoísta, por eso se encierran en los muros de la indiferencia y en los castillos de la soberbia, donde creen dominar y gobernar, pero lo único que causan es destrucción y dolor. Es tal vez por eso que sus argumentos se tornan contradictorios y paradójicos. Apartados de DIOS, tornan el mundo miserable. Sombrío.

Los mejores senderos son aquellos que conducen hacia el imperio de DIOS.

Prefiero, más que los desencuentros, los retornos. Me apasiono cada vez más por los seres humanos y los amo porque son mis hermanos. Quiero aprender de ellos. De todos y cada uno. Comprenderlos. Servirlos.

Dar y compartir. Ofrecer una oportunidad y un abrazo. Sonreír y estrechar la mano en cada encuentro. Me he tornado en un aprendiz de la humildad. El dolor de cada lección es un elíxir de paz que me otorga la fuerza para levantarme y dar el siguiente paso.

Algunos se confunden y me ven como un desposeído porque ya no asisto a clubes sociales y mis cuentas bancarias ya no tienen el mismo poder adquisitivo que otrora los mantuvieron cercanos para sentarse a la mesa que ofrecía servicio varias veces a la semana, durante épicos almuerzos o inolvidables cenas animadas por acordes musicales.

Conservo la libertad de mi espíritu porque no he sido sometido por los tentáculos de la corrupción ni la deshonestidad que cabalgan en nuestras sociedades actuales. No arrastro grilletes de vergüenza por haber recibido prebendas ni sobornos o comisiones inmorales robadas a otros o tomadas de los tesoros públicos.

Perdí el trono y el reino, pero conservo la majestad, y aunque he bebido champaña y comido caviar, soy también feliz con un vino y un trozo de pan. Tampoco llevo etiquetas de pureza, perfección, ni santidad. Me reconozco humano. Necesitado de mis demás hermanos cósmicos, pero, sobre todo, de DIOS.

Mi única bandera son los principios que aún permanecen intactos en mi corazón. Mi patria interior la constituye el hogar que mi madre y mi familia me proporcionaron y en medio del cual recibí amor y lealtad, los cuales nunca he olvidado, a pesar de todo, y siempre marcan en mi carta de navegación la ruta cierta, independiente del destino hacia el cual oriente mi barco.

Mi mayor lema actualmente es la gratitud.

Celebro hoy, mejor que ayer, la vida, y el viaje de mi espíritu inmortal a través de ella en este cuerpo físico. Un paréntesis de eternidad, otorgado por la DIVINIDAD para vivir y celebrar a cada instante esta oportunidad universal irrepetible.

Texto de RICARDO GIRALDO

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