La única forma de mantener tu salud es comer lo que no quieres,
beber lo que no te gusta y no hacer lo que prefieres.
MARK TWAIN
El pasado 20 de abril realizamos un Live por una de nuestras redes sociales, con una participación fantástica por parte de nuestros seguidores, ante lo cual solo puedo expresar mi gratitud. Estamos verdaderamente felices de poder servir y contribuir al bienestar de todas las personas.
El tema fue la alimentación sana para el bienestar físico, emocional y espiritual, utilizando cuatro pilares fundamentales: NATURALIDAD, VITALIDAD, COMPLEMENTARIEDAD e INTEGRALIDAD.
Debido a los pedidos y comunicaciones que recibimos por parte de varios de ustedes, he decidido realizar estas líneas para resumir algunos apartes esenciales de lo que conversamos ese día.
Se nos reitera de manera constante que una alimentación saludable incluye frutas, verduras, cereales integrales, productos lácteos y sus derivados, las proteínas, por supuesto, de origen animal o vegetal. También los alimentos bajos en grasas saturadas y en azúcares refinados.
La Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda que tengamos una dieta saludable para ayudar a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer, entre otras. En todo el mundo, las dietas insalubres y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud, afirma la OMS, y agrega que los hábitos alimentarios sanos comienzan en los primeros años de vida; la lactancia materna favorece el crecimiento sano y mejora el desarrollo cognitivo; además, puede proporcionar beneficios a largo plazo, entre ellos la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad y de enfermedades no transmisibles en etapas posteriores de la vida.
Definitivamente, nuestro cuerpo físico requiere de alimentos saludables que nos proporcionen los nutrientes para mantenernos sanos, sentirnos bien y con energía. Sin embargo, nunca se nos explican la forma en la cual debemos consumir esos alimentos y los principales mecanismos para que en verdad transporten las vitaminas, los minerales y demás compuestos que nos proporcionen ese bienestar físico, que también debe ser extendido al campo emocional y espiritual para que haya una verdadera alienación del concepto de bienestar aplicada a nuestra existencia.
Si comemos con afanes, por ejemplo, de forma rápida y sin masticar los alimentos, causamos impactos negativos en los procesos de digestión y nuestro cuerpo emocional queda privado de recibir el disfrute de una variedad de sabores que son percibidos conjuntamente por nuestras papilas gustativas distribuidas en nuestra lengua y por los receptores olfativos que nos permiten recoger los aromas de esos alimentos. Dichos sabores y aromas, son liberados justo cuando masticamos lentamente y de forma correcta los bocados de nuestros alimentos. Así que sabores y aromas conjugados, nos entregan un concierto que es percibido y agradecido por nuestro componente emocional. Eso nos otorga tranquilidad, nos sentimos satisfechos y ese bienestar redunda en una buena digestión física de los alimentos que consumimos.
Una recomendación para quienes acostumbran comer a las carreras es que paren unos minutos, se dispongan apacible y confortablemente en un lugar como el comedor o un sillón con una mesita auxiliar para que puedan acudir a ese rito imperdible de alimentarnos con la comida, que es, sin duda alguna, el mejor convocador para congregar a los seres humanos en sus diversos escenarios de la vida personal, familiar, de amigos y de negocios.
A través de cada encuentro en torno a los alimentos podemos celebrar la vida y generar poderosos, maravillosos, alegres y milagrosos resultados que no se compran en una tienda.
Otra recomendación para quienes, en cambio de comer, tragan los alimentos, es que inicien una rutina diaria para masticar entre 25 y 30 veces cada bocado. Eso los ayudará a convertir en un mecanismo cotidiano el proceso de masticación efectivo para que preparen los alimentos que van hacia el estómago. Recuerden que este no tiene dientes. Así mismo, este ejercicio de masticación, que puede parecer tedioso al comienzo, permitirá que los sabores y aromas se liberen para responder a lo que mencionamos anteriormente, y es proporcionar bienestar a nuestro componente emocional. Alineados ambos, cuerpo emocional y físico, el espíritu también recibe una energía de equilibrio que le permite emitir vibraciones de alegría, y si estamos acompañados por personas gratas en un ambiente favorable, no ruidoso y con una música adecuada, esos momentos equivalen a una sesión de mindfulness.
Mencionábamos al comienzo los cuatro pilares para transportar bienestar a nuestro cuerpo físico, al emocional y al espiritual a través de una alimentación sana. Iniciemos entonces con la NATURALIDAD. Esto significa simplemente que entre más fresco esté un alimento, mejores son sus atributos nutricionales y aun conservados. Un ejemplo es imaginar una zanahoria que recogemos de la huerta, y una que lleva varios días almacenada, o peor aún, en el refrigerador. Igual ocurre con las frutas, los demás vegetales y la mayoría de los pescados, las carnes y las aves. Un salmón fresco, una trucha recién pescada o un atún que encontramos en el puerto, no serán iguales a unos que llevan tiempo transportados o guardados en cadenas de frío o en neveras.
Entre más fresco esté un alimento, mejor será para nuestro bienestar porque tendrá aún conservadas las vitaminas, los minerales y demás nutrientes que aportan de forma natural. Un alimento refrigerado por largos períodos, almacenado durante días o semanas, pierde gradualmente todas estas propiedades, por lo que, en ocasiones, terminamos comiendo desechos, y también corremos el riesgo de intoxicarnos.
El segundo pilar es la VITALIDAD. Entre menos procesado sea un alimento, más vital estará. Aquellos alimentos, si es que así se les puede denominar a un montón de chatarra comercial que es manipulada industrialmente para pelarla, freírla, envasarla, enlatarla o empacarla al vacío en plásticos, es en definitiva, lo que menos le conviene a nuestro organismo, ya que en la mayoría de las ocasiones, esos procesos destruyen los nutrientes naturales, que al final de la cadena industrial deben ser reincorporados de forma química y artificial, lo cual no es metabolizado de la misma manera por el organismo humano y este tipo de circunstancias nos llevan por atajos a sufrir diferentes enfermedades con el pasar del tiempo. No quiere decir que si consumes un atún enlatado una vez, o unos duraznos en almíbar envasados en frascos o latas, por ejemplo, vayas a morir al otro día, pero si te acostumbras a comer enlatados, o paquetes con papas y toda la variedad de chatarra que es empacada en esos doy pack o bolsas, tu cuerpo comenzará a forzar su metabolismo con una serie de químicos y componentes que no son naturales y por lo tanto sobre exigen y dañan los órganos responsables de procesar y metabolizar los alimentos que ingerimos.
También entramos en riesgo cuando consumimos productos enlatados o envasados en plásticos que llevan mucho tiempo, ya que el revestimiento interno de las latas, que es plástico, y los otros tipos de estos que utilizan para los envases, desprenden micropartículas tóxicas y/o cancerígenas al pasar del tiempo con los productos envasados o enlatados en estos porque reaccionan químicamente.
Lo recomendable es evitar el consumo de enlatados, atunes, por ejemplo, cuando les resta uno o dos años para su vencimiento, ya que esto significa que llevan al menos tres ahí guardados; y de líquidos cuando les queda uno o dos meses para cumplir su vencimiento de envasados, ya que las botellas, fabricadas con PET (Poliestirenos), cuando son expuestas durante ciertos períodos de tiempo en contacto con esos líquidos, empiezan a desprender las micropartículas a las cuales hice referencia atrás.
El tercer pilar es la COMPLEMENTARIEDAD, lo cual significa que debemos combinar sabiamente los alimentos en nuestra dieta diaria. Es importante que haya una proteína, vegetales y frutas en nuestros platos todos los días, pero no mezclados desproporcionadamente y evitando, por ejemplo, combinar frutas ácidas con dulces, o comer más de dos harinas (papa y plátano, yuca y patacones, arroz y arracacha. Una tercera, sobrecarga el organismo). Pero si deseas consumir un delicioso sancocho que lleva todas al tiempo, lo puedes hacer una vez a la semana, no, sin embargo, a diario.
Finalmente, nos encontramos con la INTEGRALIDAD. Esta es la columna en torno a la cual debe girar la construcción de cada comida. Por ejemplo, al desayuno puedes consumir una tajada de pan integral, o un producto similar con el café o el chocolate y los huevos. Si consumes fruta o jugo debes hacerlo unos minutos antes para no sobrecargar los procesos digestivos y evitar irritaciones, ardor estomacal, gases e inflamación del colon. En el almuerzo puedes incluir también un producto integral, como el arroz integral, o una sopita de avena bien preparada. Los alimentos cocinados por largos tiempos o a temperaturas muy altas pierden sus propiedades y pasan a formar parte de la categoría de chatarra o desecho como lo hemos mencionado anteriormente.
En tu alimentación no pueden faltar las proteínas, los carbohidratos, las grasas, el AGUA, las vitaminas y los minerales. Cada alimento los proporciona en formas y concentraciones diferentes, por eso es importante que evites esas famosas dietas en las cuales solo reduces por unos días una cantidad de alimentos esenciales para el cuerpo, puesto que amenazas la estabilidad de tus óranos y sistemas, privándolos de uno o varios nutrientes. El cerebro, por citar alguno, requiere azúcar en las tempranas horas de la mañana para funcionar adecuadamente. Si se lo retiras, afectarás su desempeño. Igual ocurre con las grasas, indispensables para la piel, el cabello y otros tejidos.
Una buena nutrición y una dieta balanceada ayudan a que los niños crezcan saludables. Reflexiona qué será mejor para un niño de cinco años, que tiene sus huesos, órganos y sistemas en procesos de formación, ¿darle una gaseosa con un paquete de papas, o un jugo natural preparado en casa con un pancito saludable? Los hábitos que creas desde pequeño, favorecen al niño mismo, al adolescente y al adulto, si no, conduces a la persona por un sendero de riesgos debido a la pérdida de calcio, provocando huesos quebradizos, por referir un ejemplo, pero hay muchas otras complicaciones serias como la diabetes juvenil, o los problemas renales y la hipertensión a temprana edad por consumir en exceso azúcares refinados, sal y químicos en los alimentos.
Cuiden su alimentación y la forma de consumirla. Su humanidad es el templo que alberga tres cuerpos, el físico, el emocional y el espiritual. El balance de los tres armoniza su bienestar y les proporciona una vida saludable. Tornen rutinario el hacer una caminata diaria de al menos 20 minutos y practiquen un deporte que les agrade. Yo recomiendo la natación, el más integral de todos y no necesitan tener un compañero, por referirme a que, si no, sacan la excusa de que no encontraron con quien ir a practicarlo. Recuerden a PLATÓN, una parte nunca puede estar bien a menos que todo esté bien.
Texto de RICARDO GIRALDO

