El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin
AUGUSTE COMTE
Todo tiene un sentido. Un ORDEN. No existen la casualidad ni las coincidencias. Tanto en el plano personal como en el escenario de trabajo, los elementos presentes en los espacios que conforman dichos sitios y la manera como están dispuestos es la imagen que proyectamos. Si es desastrosa, inmediatamente surgen sentimientos de desconfianza y prevención ante los hallazgos de nuestros cercanos o visitantes a los lugares en los cuales pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, pero si por acaso fueras un explorador, también la mochila que cargas y lo que contine hablaría de ti y de tu forma de organizar y planificar las cosas.
Nuestros sentidos son un puente de comunicación entre nuestro espíritu y el mundo real que percibimos en esta dimensión, pero más allá de esa limitada percepción está la grandeza con que ese concierto universal está ordenado y dirigido.
Cada día, al despertar, escucho con detenimiento y deleite el trino de algunas aves. Ellas acompañan mi renacer al alba, o mientras contemplo los atardeceres. Mi Madre siempre dice de las aves: son frágiles y hermosas. Sirven a Dios para ofrecer tonadas de esperanza que alegran la existencia de los seres humanos cada día. Son estos maravillosos seres de la naturaleza los que, en parte, nos ilustran el ORDEN con que ella funciona, puesto que los animales de vida nocturna y los que nos acompañan durante las jornadas diurnas, tienen un comportamiento especial. De igual manera ocurre con las plantas y las flores, que dependiendo del horario emiten aromas particulares y algunas entre tanto, cierran sus hojas o flores frente a los rayos del sol.
Los murciélagos, que no son aves sino mamíferos voladores y en cambio de plumas poseen membranas para volar, por ejemplo, son responsables de la polinización y el control de plagas para plantas como el maíz, el aguacate, el mango, la uva, el cacao y el arroz, entre otras, ya que forman parte de una cadena ecológica que sustenta más de 500 variedades de plantas en las regiones tropicales, durante sus recorridos en las noches y las madrugadas por los bosques y desiertos.
Otro ejemplo de organización en la naturaleza y de sustento para la vida lo representan las abejas, hoy amenazadas en diferentes regiones del planeta. Basta con observar detenidamente la sinfonía de la vida en los cuatro puntos cardinales, sobre la superficie o bajo ella, y con certeza vamos a encontrar un ORDEN perfecto y un equilibrio que de no ser alterado por las actividades humanas nos mantendría en un lugar que no difiere en nada de la concepción que nos evoca el paraíso.
Cuántas veces nos detenemos en la belleza de las cosas. De las personas. De los lugares. De un atardecer, o de una flor cuando atravesamos el bosque.
Hay quienes prefieren postrarse ante imágenes e íconos que distraen nuestra atención del verdadero significado de la vida.
Los ídolos más populares de la actualidad son los artistas, los medios de comunicación, efímeros fundamentos sin causa, en fin, no es corta la lista y en realidad, no vale la pena detenerse en ella, pero cada cual reflexione y elabore la suya propia.
La gente, en medio del vacío que dejan la falta de ternura, de amor, de comprensión y de diálogo, escoge rutas sin salida para aliviar sus penas, sus necesidades y sus frustraciones, y en diversas oportunidades, actúan de forma desorientada, generando caos desde su interior y exteriorizándolo a su alrededor con diferentes tipos de desorden.
Muchas personas que acumulan la riqueza sin un propósito prefieren rendirle culto temporal, en lugar de ponerla al servicio de sus semejantes y del universo.
Otros, en medio de su delirio, se creen superiores a los demás e inician procesos de esclavitud, explotación y engaño para extraer la energía y la bondad de las personas. Son como vampiros sociales que degradan la cohesión, el ORDEN y el respeto.
Y hay una raza, deformada por dentro, que construye falsos altares y prédicas inútiles para lucrarse a través del dolor, el sufrimiento y la confusión de los que no ven lejos y caen en la trampa de los falsos dioses que les prometen todo en el marco de una ilusión pasajera, que tristemente los despoja de todo, y los llena de un inmenso vacío.
La justicia de Dios está siendo utilizada y distorsionada por escribas, amañadores y personas sin escrúpulos que ostentan posiciones de alto rango en el gobierno, la sociedad civil, las empresas y los medios de comunicación para obtener privilegios y validar todos los desmanes, que ordenados en un listado los convierten en prófugos asentados en el territorio de la tiranía y la dictadura. Este prontuario registra los nombres de varios jefes de estado, monarcas y primeros ministros.
Asistimos, sin alquilar balcón ni vestir para la ocasión, a un Babel y una Troya en versiones contemporáneas donde campea el deshonor, lo indigno, lo inmoral, lo corrupto y lo deshonesto.
Aquellos que utilizan la justicia de forma acomodada para validar sus intereses y pensamientos retorcidos, tomando atajos para mantenerse en el poder o alcanzar lucros indecorosos, son realmente la máxima expresión de la enfermedad que amenaza la estabilidad de nuestras sociedades. Son la materialización del caos y cada día se sumergen en pantanos y lodazales a los cuales arrastran sus familias, las sociedades y las naciones.
La justicia, que debe ser ejercida en el marco de lo ordenado e instruido por el ARQUITECTO DE LA VIDA, se convirtió en una fuente para acomodar los principios y validar la delincuencia, el crimen organizado y el terrorismo. Hoy lo derecho se muestra como izquierdo y viceversa.
Alucinados, los seres humanos se tornaron en un caudal de vanidad, bajos instintos y ambiciones desmedidas que arrasa sin piedad con la belleza de la creación. ORDEN, parece un concepto jamás escuchado actualmente por las nuevas generaciones.
Ante tanta miseria y desesperación, solo puedo dejarles un mensaje de esperanza y oportunidad que los aproxime al territorio de la reflexión, vistiendo sus existencias con sabiduría y discernimiento para encender sus corazones e iluminar sus pensamientos.
El mundo está compuesto por dos orillas, por eso vivimos en una lucha constante entre el bien y el mal. Así lo afirmaba WINSTON CHURCHILL, uno de mis personajes favoritos de la historia reciente de la humanidad.
Pasando tan rápido de una orilla a la otra sin pensar en las consecuencias, desencadenamos una irreparable e irrepetible cadena de hechos que nos acercan a la destrucción. Si por el contrario vamos paso a paso, alcanzaremos un equilibrio que nos permitirá asentarnos en otras etapas de la vida. Se está produciendo una transformación a nuestro alrededor.
DIOS, el Universo y la Naturaleza están fatigados de la presión desmedida con los desmanes e irresponsabilidad, el caos y el desorden constante manifestados por los seres humanos ante la belleza, el bienestar, la armonía y la abundancia que fue diseñada por el ARQUITECTO DE LA VIDA para que todos participemos de ellas.
Nuestro destino común no podría habernos acercado más hoy. Tenemos una oportunidad de redefinir el rumbo y escribir una nueva carta de navegación. No necesitamos más espacio, necesitamos menos cosas. El ORDEN es justamente la colocación de las cosas en el lugar que les corresponde, una buena disposición de estas entre sí. De igual manera, los mecanismos y procedimientos que utilizamos para ordenarlas. Cuando nos distanciamos de estos protocolos e iniciamos un abandono de nuestro bosque interior y del lugar que ocupamos, bien sea el personal o al que acudimos durante nuestras jornadas de trabajo, surge el caos, porque entran a gobernar nuestra vida el desorden y la confusión.
El ORDEN es un aprendizaje que vamos fijando en la retina del alma desde que recibimos las enseñanzas de nuestros padres y cercanos en el hogar, luego en el colegio y posteriormente en la universidad y nuestra vida profesional, por eso escuchamos decir que a ser ordenado se aprende, nadie nace enseñado.
Una leyenda de las artes marciales, BRUCE LEE, solía decir: buscando la simplicidad en el caos y la armonía en la discordia.
Texto de RICARDO GIRALDO

