Aquello que le da sentido a la vida es un estado que alcanzas, pero que no puedes comprar, canjear o vender, dice en su diario íntimo, el extinto DAG HAMMARSJÖLD, quien fuera secretario general de las Naciones Unidas a mediados del siglo pasado.
Durante mis viajes por este escenario maravilloso que nuestros sentidos no terminan de descubrir en cada oportunidad, y que constituye el planeta Tierra, me encuentro con personas, que son también mis hermanos de jornada cósmica, y algunos de ellos lucen afligidos. Sus ojos reflejan una gran tristeza y en su rostro se revela un cansancio inusitado. Al preguntarles acerca de sus vidas o cuando simplemente los escuchamos durante una conversación, afirman que la pobreza no los ha dejado avanzar. Que quisieran ganarse una lotería, recibir una donación o encontrar un tesoro. Que están cansados de sus trabajos y del entorno que los rodea.
Siempre que recibo estas retroalimentaciones converso con ellos y les explico con dedicación y un sentimiento de amor, que la pobreza es un invento de los seres humanos para manipular a otros. En verdad, la riqueza está dentro de ti. La traes desde tu nacimiento. Es un don que el ARQUITECTO DE LA VIDA te da, como lo hace con cada ser humano. Justamente para que descubras esas cualidades y potencial y los pongas a tu servicio y el de tus semejantes.
Cuando llegas a esa cumbre de entendimiento, ante ti se revela un horizonte ilimitado de posibilidades. Acaba tu sufrimiento e inicia un movimiento silencioso que dinamiza el universo. Entonces, la abundancia fluye hacia ti. Pero para que esto se lleve a cabo, debes creer en ti mismo. Tener confianza en tus habilidades y capacidades. Descubrirlas. Interconectar esa red interior con el balance del cosmos. Entrar en armonía. La desesperación, la angustia y la desesperanza deben ser removidas de tu bosque interior permitiendo que la luz de la esperanza cumpla su cometido.
Todos aquellos que han confiado en su intuición, tenido fortaleza, trabajado con persistencia y no se dejaron vencer por los fracasos, las desilusiones, las frustraciones y las innumerables negativas que recibieron frente a sus aspiraciones y anhelos, hoy forman parte de la memoria universal o son leyendas vivientes que de forma axiomática me conceden la razón acerca del maravilloso concepto de la riqueza.
Descubre el guerrero interior que gobierna la legión de tus sueños. Suelta las amarras e inicia el viaje. Dile al universo que aceptas lo que recibes aquí, ahora y en cada momento de tu existencia y exprésale tu sentimiento de gratitud por todo. Tu mundo interior se renovará y el exterior se transformará llenándose de luz, de prosperidad, de bienestar y de abundancia universal. Dejarás el laberinto y esa lámpara de esperanza que llevas en el corazón te mostrará la salida.
¿Fácil? ¿Quién dijo que lo hermoso es fácil?
Reta tu sabiduría interior, por encima de los razonamientos del limitado mundo físico en el que te encuentras y un caudal imparable de riqueza fluirá desde tu interior llenado todo, embelleciendo tu vida, activando el amor sin límites que posees y que te une al resto de todo. Alcanzarás ese estado que te permitirá darle el sentido a tu vida y construir para ti y compartir con el resto de tus hermanos de jornada cósmica. ¿Hay algo mejor que esto? En últimas, vienes a servir, no a acumular y todo lo que materializas es prestado y debes administrarlo con sabiduría para disfrutar el mundo y ayudar a transformar la vida de todos aquellos que como te mencioné arriba, requieren iluminar sus ojos, que son la puerta del alma.
Descubrirás que has alcanzado el estado de riqueza cuando trabajar sea sinónimo de diversión. Cuando el tiempo pase sin darte cuenta y el instante en que cada acción emprendida traiga más alegrías a tu bodega interior. Celebra la vida hoy, aquí y ahora.
Texto de RICARDO GIRALDO

