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Morir no es el Final de Tu Jornada por el Universo, El Viaje Continúa

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es,
y cuando la muerte es, nosotros no somos.
ANTONIO MACHADO

Somos viajeros espirituales. Cuando el cuerpo físico, el cuerpo mental-emocional y el espíritu se entrelazan, aparece el ser humano. Nacemos, y en ese mismo instante, inicia nuestro viaje hacia el fin de la vida material.

Algunos, como dijo NIETZSCHE, cuando dejan de lado al héroe se convierten en esperadores de la MUERTE. Nada más asertivo. No vienes a nada diferente que, a servir, a completar unos procesos de aprendizaje y luego, como el tren, después de sus paradas termina su andar. Sin embargo, cada uno de nosotros puede ir dejando el vagón que ocupaba en cualquier estación durante el viaje. Algunos descienden primero, otros continuamos, pero en todo caso, bajaremos también un día.

Nuestra opción es elegir la vida, por encima de la MUERTE. Lo cual, en este mundo material, no es sencillo, porque el cuerpo siempre quiere el descanso, dormir. Ansía la MUERTE.

Mientras que el espíritu anhela la libertad. Ascender. Transmutar. Seguir.

Para el cuerpo es más sencillo escapar de las responsabilidades. Para el espíritu, volar se convierte en el combustible para crear, por eso nos parecemos a DIOS.

Cuando equilibramos los deseos de nuestro cuerpo físico con los de nuestro espíritu, iniciamos un camino por el sendero del balance. Entramos en armonía cósmica. Alcanzamos estados nunca antes percibidos. Descubrimos que vivir es maravilloso, y que no hay nada mejor como ser auténticos y autónomos. Sucumbir ante las sociedades, o frente a los otros, es simplemente posponer nuestra elección. Depositarla en terceros, detenernos.

Superar el conflicto entre los deseos de nuestro cuerpo físico y las aspiraciones de nuestro espíritu, nos conecta con la Voluntad del ARQUITECTO DE LA VIDA. Nuestro mundo se ilumina y ante nuestros ojos se abre un panorama diferente. Navegamos en calma y con rumbo norte hacia nuestro destino común. En paz y alegría.

Los colores de la vida inician un trazado nuevo que se fija en la retina del alma. Nuestras manos adquieren destreza. Nuestros pies, alas, y nuestro bosque interior se convierte en una fábrica imparable de sueños. El corazón trabaja de manera mancomunada con la mente, y se tornan uno.

Entonces, nuestro uno se funde con el todo y el Poder Supremo del Universo nos guía. Cuando optamos por la vida eterna, la espiritual, morir materialmente ya no es más una limitante. Hemos alcanzado el mejor estado del libre albedrío. Ahora, nuestra voluntad, es una con la del ARQUITECTO DE LA VIDA.

Uno no se prepara para la MUERTE. Vive plenamente, y como decía SÉNECA, incierto es el lugar en donde la MUERTE te espera; espérela, pues, en todo lugar.

No te dejes seducir por quienes te guían mal. La tentación se muestra deliciosa pero cuando avanzas en esos territorios, te invade un sabor amargo y un veneno intoxica tu vida y la amenaza de MUERTE.

Al amanecer del nuevo día estoy más vivo, porque mueren en mí a cada instante los deseos materiales, y mis anhelos recobran el aliento, emprenden el viaje hacia el amor sin límites. Mi barco navega sobre mares agitados, pero ninguna tormenta logra abatir mi esperanza que con su luz provee la fortaleza para guiar la nave y cumplir los destinos que mi carta de navegación ha marcado.

El dolor de mi cuerpo es como un elíxir que inspira el aprendiz de mi espíritu.

Dejo el mundo, para nacer al universo.

La constelación de mis sueños se convierte en el firmamento donde se encuentran mis estrellas guía.

Dejo las naciones para retornar hacia mi patria interior.

Enciendo mi corazón y soy como una lámpara en la obscuridad del mundo.

Vuelvo para marcharme.

Asisto al encuentro de las ausencias, y bordo de juventud cósmica mi frente.

Abrazo a mis antepasados para discernir el futuro.

Mi voluntad se apoya en la de DIOS para avanzar, y obtendré la victoria por la vida, la belleza, la bondad, la luz, el equilibrio y la justica. Alcanzaré entonces, el estado del amor sin límites para siempre.

Hoy, más que ayer, quiero agradecer en el silencio de mis soledades y celebrar la vida en la multitud de los encuentros. Lo mejor de mí está siempre ahí. Esperando para desplegarse.

Volemos juntos hasta el imperio de la bondad, para reunir nuestro amor, traerlo de vuelta y repartirlo al mundo.

Deja tus rencores y odios. Transfórmalos en esperanza y en oportunidad. Utiliza la compasión a través de la capacidad para servir a tus hermanos de jornada cósmica, y así tu vida se llenará de bienestar y abundancia universal. Probarás el sabor de la vida. Al iniciar el sendero sin fronteras, encontrarás la ruta que te permitirá alcanzar el estado del amor sin límites, del cual tantas veces he hablado.

En breve, sentirás a DIOS contigo, y un ejército invencible de sus ángeles te acompañará, te ayudará y te confortará después de las batallas. Asistirás a la belleza que está depositada en el mundo y en cada uno de sus rincones, y una alegría inmensa inundará tu corazón.

Tu nombre será inscrito en el libro de la vida y tu espíritu inmortal cabalgará triunfante por el universo, al lado de DIOS para amar por siempre, y contemplar la grandeza de Su Creación.

Recuerdo en estos instantes al cierre de esta reflexión a WILLIAM SHAKESPEARE cuando afirmó: los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera MUERTE, los valientes gustan de la MUERTE una única vez.

Texto de RICARDO GIRALDO

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