Nos envejece más la cobardía que el tiempo,
los años solo arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma.
FACUNDO CABRAL
Hoy hablaremos de CRECIMIENTOS. Nada sencillo les aseguro. Requieren de gran paciencia. Son imperceptibles, sutiles. Grandiosos como el universo. Ocurren en silencio, durante las noches, asistidos por las delicadas gotas del rocío que aparecen y se depositan con sublime delicadeza sobre las hojas y los pétalos de las flores, tornándose en una caricia que las viste de una humedad y frescor celestiales. También asiste a los CRECIMIENTOS, la brisa de los amaneceres y los colores que los rayos del sol van dibujando en el horizonte, incendiándolo con un estallido que nos inunda de una alegría indescriptible. Única. Nada de esto lo puedes conseguir en almacenes de cadena ni en las mejores tiendas de marca del mundo. Muchos sienten miedo de los CRECIMIENTOS.
Cuando nos referimos a los seres vivos, algunos definen el CRECIMIENTO como el movimiento de la materia viva que se desplaza en el tiempo y en el espacio, pero si nos remitimos a la física cuántica, rápidamente notaremos que tiempo y espacio son lo mismo. Podríamos quedarnos hablando de los diferentes tipos de CRECIMIENTOS: sociales, económicos, humanos, del conocimiento. En fin. La lista no es corta y los postulados teóricos en verdad, extensos.
Diré, para no enredarnos con tecnicismos ni definiciones rebuscadas, que vamos a referirnos, en estas líneas, a los CRECIMIENTOS como aquellos mecanismos en que los seres humanos, en cambio de crecer interiormente, lo hacemos hacia el exterior, adhiriendo elementos materiales. Cosas. Muchas veces sin sentido, al punto de tornarnos en potenciales acumuladores de cuanta baratija material nos vamos encontrando por el camino hasta convertir nuestro entorno de vida en una bodega en la cual a veces, no somos capaces de encontrarnos ni a nosotros mismos por ese “reguero” de cosas que acumuladas en montones, cajas o estanterías están ahí, pero en realidad no dan un sentido a nuestras vidas, ni a las de aquellos con los cuales compartimos nuestro sendero de vida. En oportunidades no sabemos la razón o el significado de por qué muchas de esas cosas están ahí o para qué las conservamos, si en meses no las hemos mirado o utilizado ni una sola vez. Desperdiciamos el tiempo en tonterías y recuerdo a SÉNECA cuando decía, no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.
Quizás por esto que acabo de describir es que cada día que trascurre en mi vida estoy más vivo, porque mueren en mí a cada instante los deseos materiales, y mis anhelos recobran el aliento. Emprenden el vuelo, en sintonía con el ARQUITECTO DE LA VIDA, para ayudarme a escribir la carta de navegación que guiará mi barco hasta el horizonte del amor sin límites.
Allí no podemos viajar pesados. Se requiere de un ejercicio constante que nos permite afinar la capacidad de asumir y decidir las pérdidas y renunciamientos exteriores que dan paso a los CRECIMIENTOS interiores.
¿Fácil?
No, para nada.
En particular si te acostumbras a lo material como si fuera lo esencial.
Los CRECIMIENTOS interiores son lentos, pero el frío de las noches ya no me asusta y me siento a contemplarlos con dedicación. No busco bienes materiales. Solo multiplicar mi riqueza interior y espiritual, para viajar ligero por el cosmos. También soy feliz más que ayer y que antes porque requiero menos cosas. Mi vida se vació de lo efímero y avanza por un sendero de desprendimiento creciente.
Amigo/a, tienes tanta riqueza interior, que, por detenerte en unas migajas materiales, te aferras a una serie de cosas que solo distraen tu verdadera esencia y camino cósmico. Detienes tu andar. Graba en tu alma esta reflexión de LAO TSE: cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso.
Cuando se administra poder es vital encaminarlo hacia el servicio. Los seres humanos tienden a pensar que, al ser privilegiados con este, pueden hacer lo que quieran y eso es un error. Tanto el acceso al poder como a los bienes materiales y a todo lo que en este mundo terrenal existe es prestado y temporal.
Dirán algunos, pero no puedo dejar mis cosas de la noche a la mañana. Eso es doloroso.
Yo les digo, el dolor del cuerpo es como un elíxir para inspirar el aprendiz del espíritu.
Deja el mundo, para nacer al universo. La constelación de los sueños será como tu estrella guía.
Dejarás las naciones para retornar hacia tu patria interior.
Encenderás el corazón y serás como una lámpara en la obscuridad del mundo.
Volverás para marcharte.
Asistirás al encuentro de las ausencias, y bordarás de juventud cósmica tu frente.
Abrazarás tus antepasados para discernir el futuro.
Tu libre albedrío se apoyará en la DIVINIDAD para avanzar y obtendrás la victoria por la vida, la belleza, la bondad, la luz, el equilibrio y la justica. Alcanzarás entonces, el estado del amor sin límites para siempre.
Cuánta ponderación encuentro hoy en las palabras de PABLO NERUDA, la felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
Texto de RICARDO GIRALDO

