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Los Retos del Querer y el Amar en la Era de la Virtualidad y la Inteligencia Artificial

Cuando era un niño, solía jugar con cubos de letras hechos de maderas finas y bien acabadas, fabricaba castillos de arena y los decoraba a la orilla del mar. Solía caminar por senderos ecológicos que transportaban un sentimiento de equilibrio y respeto por la vida y todo aquello que nos rodea y de lo cual somos parte. Durante mis épocas de adolescente, viajaba por diferentes escenarios naturales de Colombia y otros países. Salía al encuentro de la vida y sus maravillas tejidas en formas y colores irrepetibles que son la inspiración de diseñadores industriales, de modas, arquitectos y muchas otras profesiones que encuentran en la naturaleza una fuente de inspiración para crear e innovar.

Aprendimos que el querer está asociado con lo material y efímero, y que el amar está asociado al desprendimiento auténtico, al sacrificio, a la entrega por nuestros semejantes y a la realización verdadera de cada uno de nosotros como seres humanos.

Hoy en día todos estos valores han sufrido unas modificaciones profundas, y si bien el amor se mantiene en esencia, pocas personas alcanzan ese verdadero estado que nos acerca a la DIVINIDAD y nos pone en sintonía con el universo. Los antiguos e infaltables encuentros alrededor de la mesa para compartir con la familia durante el desayuno, el almuerzo y la comida han sido reemplazados por nuevas formas de alienación individual asociada a la utilización indiscriminada de Smartphones, Tablet y otros dispositivos electrónicos que separan la atención del verdadero motivo que nos cohesiona y enriquece, para sumergirnos en un mundo de ansiedades y adicciones peligrosas que rompen el balance del equilibrio mental y físico. Hoy han surgido nuevas formas de adicciones a lo virtual, a los temas asociados con el uso de Internet y otras opciones vinculadas con el acceso y la utilización de sitios, muchas veces inseguros que no son controlados ni vigilados por nadie y que proveen informaciones distorsionadas que confunden y llevan a las personas, cualesquiera que sea su edad, por rutas sin retorno.

Así mismo, los desarrolladores de tecnología han alcanzado estados insospechados con el avance de todos los procesos y dispositivos asociados a la Inteligencia Artificial, que crean una fascinación casi irresistible, que encierran una caja de pandora que está llevando a la humanidad hacia una aniquilación inevitable.

Cada día, con el avance de estas nuevas tecnologías, retrocedemos con nuestras verdaderas capacidades y emociones humanas. Nos estamos tornando menos creativos, insensibles, nuestros cuerpos físicos han iniciado unos procesos de sedentarización porque en cambio de practicar deporte, nos aferramos a una tecnología virtual que tornó el internet de las cosas en una función extendida de nuestras capacidades y hoy evitamos acciones tan rutinarias y necesarias como levantarnos de un sillón para encender y apagar una luz en el ambiente donde nos encontremos. Ya no necesitamos caminar o viajar en tren o en avión para visitar a nuestros vecinos, familiares y amigos, basta oprimir un botón y tenemos enlaces virtuales y holográficos que eran impensables hace menos de dos décadas.

Ha llegado una hora en la que debemos repensar nuestro modo de conectarnos con la realidad para retomar el curso verdadero de lo que en esencia somos, y recuperar los principios que gobiernan el universo y que nos permiten tejer, transformar y adaptarnos a una serie de valores enmarcados en el principio del bienestar, la equidad y el respeto por nosotros mismo , por la vida y por cada uno de los compañeros de jornada cósmica con los cuales compartimos este viaje transitorio, al final del cual dejamos todo y seguimos hacia nuevos y mejores destinos adonde no viajará nuestro cuerpo físico.

Texto de RICARDO GIRALDO

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