Me gusta ver llover. Amo caminar descalzo por las playas solitarias y contemplar los atardeceres. Cuando veo las puestas de sol, una fortaleza inmensa me conduce hacia mi reino interior. Inspirado por DIOS, mi espíritu guía mi cuerpo, y también mi corazón.
No te detengas en la vanidad de tu seguridad material. Entrégate a la fuerza que hila el universo. Utiliza tu poder interior para dibujar un mundo mejor.
A veces me encuentro con personas que no pueden ver. También he cruzado mis senderos con otros seres que no oyen ni hablan, pero lo más significativo es descubrir aquellos que no hablan, no oyen y no ven, y aun así se comunican con el mundo y le aportan grandes enseñanzas de fortaleza, superación y adaptabilidad.
En uno de mis viajes a los Estados Unidos, y estando en una reunión en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York tuve la oportunidad de conocer el caso de HELEN KELLER, una ciudadana americana originaria de Tuscumbia, Alabama, quien nació en 1880 y falleció en 1968. Hasta aquí no hay nada novedoso. Todos nacemos, crecemos y luego nos vamos.
Sin embargo, la historia de esta mujer maravillosa, que perdió la vista y la audición a los 19 meses debido a una enfermedad desconocida, se presumió que, una meningitis, transformó el contexto regional, nacional y mundial por sus logros, batallas y victorias.
HELEN KELLER es un ejemplo inspirador de superación, claridad y persistencia. Con la ayuda de su maestra y amiga ANNE SULLIVAN, y del marido de esta, JOHN MACY, aprendió a comunicarse utilizando el lenguaje de señas táctil y el braille. Además, se convirtió en una defensora apasionada de los derechos de las personas con discapacidad.
Luego de la ceguera y la sordera que la limitaron durante un largo tiempo, con la ayuda de ANNE, comenzó a transformar su mundo individual.
Para seguir su formación, ambas se trasladaron al Instituto PERKINS de Boston, y allí conoció a otros niños como ella, que utilizaban el sistema dactilológico táctil, pero también aprendió una nueva técnica, que consiste en leer los labios de las personas tocándolas con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones de la boca, la nariz y la garganta. A través de esta experiencia, conocimiento y entrenamiento, comenzó a hablar reproduciendo las vibraciones y los movimientos.
A pesar del gran desafío que implicaba estar aislada del entorno por causa de sus limitaciones sensoriales, logró obtener un título universitario, convirtiéndose en la primera persona con sordoceguera en hacerlo en los Estados Unidos.
Ella se graduó con honores de la Universidad de RADCLIFFE, Massachusetts, en 1904, y antes de finalizar su graduación, escribió su primer libro titulado la historia de mi vida, y a este se une una extensa lista de publicaciones.
Desde su época universitaria, se convirtió en una activista por la paz y la igualdad de los derechos y las libertades, y esta fuerza emanada desde su interior la llevó a participar activamente en diferentes organizaciones y su persistencia e imbatibilidad la impulsó a crear la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles y la Fundación Americana para los Ciegos.
Luego de la pérdida de su gran amiga, mentora y apoyo, ANNE, en 1936, convirtió esta dura prueba en otro motivo para continuar con sus actividades a lo largo de su vida, viajando por todo el mundo con el propósito de dar conferencias y abogar por la igualdad de oportunidades y la inclusión.
Durante la Segunda Guerra Mundial, criticó al gobierno de su país por participar en una confrontación de este tipo, y su activismo la llevó a visitar a los veteranos de guerra ayudándoles a superar las heridas y limitaciones provocadas por el conflicto armado.
Ustedes se preguntarán, ¿y esta historia conmovedora, para qué? Bueno, considero que poseemos además de los dones, que ya es una riqueza incalculable y el pilar auténtico de la verdadera riqueza espiritual y material, otro tesoro, del cual muchas veces no nos percatamos, y se trata de nuestros cinco sentidos.
Gracias a ellos podemos ver las formas y los colores, escuchar el concierto de la vida, percibir los aromas y los sabores que existen a nuestro alrededor, y entrar en contacto con las texturas, creadas por el ARQUITECTO DE LA VIDA, a través de nuestra piel, que además nos permite percibir los niveles de humedad, la temperatura y nos conecta con los demás seres a través de un abrazo, una caricia, un beso y al estrechar las manos.
Le escuché decir a DEEPAK CHOPRA en una conferencia a la cual asistí, que nuestros sentidos convierten la energía carente de masa en sonido y vibración, forma y solidez, textura y color, fragancia y sabor.
Hoy en día, la virtualidad y la tecnología nos conectan con un mundo de fantasía que impacta nuestros sentidos y con el pasar del tiempo los afecta, produciendo deteriores que nos pueden conllevar a experiencias dolorosas como la pérdida de la visión o la audición.
Pregunto, a manera de reflexión, ¿cuántas veces expresamos nuestra gratitud por tener sanos y funcionales nuestros sentidos? ¿Se ha imaginado por un momento, no contar con uno, o peor aún, con varios de ellos, como le ocurrió a HELEN KELLER?
La lista de dispositivos electrónicos para conectarnos con esa virtualidad es extensa. Todos ellos, sin excepción y debido a su utilización gradual o frecuente, impactan nuestros sentidos, en ocasiones, de forma adversa, principalmente los dos referidos anteriormente, la vista y el oído.
Hoy los jóvenes prefieren esa virtualidad porque paulatinamente las sociedades de consumo los han ido induciendo a desconectarse de su verdadera esencia humana.
Muchos de ellos actualmente abandonan los estudios, rompen su hilo de conectividad familiar a través del diálogo, se ven expuestos a adicciones asociadas con la utilización abusiva del internet a través de juegos virtuales, chats con grupos a veces desconocidos de personas que los guían e influencian de manera nefasta, y acceso a sitios peligrosos que impactan su bienestar mental y su desarrollo humano.
Esto también ocurre con personas mayores, que, en oportunidades, son víctimas de estafadores y criminales que los engañan y se aprovechan de su condición para obtener información privilegiada de los lugares donde residen o trabajan y posteriormente asaltarlos y robarlos, lo cual ocurre por exponer la privacidad del sitio donde viven o su propio cuerpo a través de fotos y videos que publican en redes sociales o trasmiten en tiempo real a través de las mismas.
Soy apasionado de la tecnología. Comprendo que es una herramienta poderosa e invaluable para adelantar y complementar nuestra vida personal y profesional. Hoy si no tenemos internet en nuestros teléfonos inteligentes, nos vemos limitados y prácticamente reducidos por esa falta de conectividad. Pero todo es bienvenido en la medida justa, con la utilización racional de estas tecnologías e innovaciones que cada día invaden más nuestras vidas, amenazando nuestra seguridad.
Este panorama que acabo de presentarles es una invitación a reflexionar acerca del bienestar y la gratitud, y está enfocado directamente al reconocimiento de nuestros sentidos y la capacidad que ellos nos ofrecen como seres humanos para conectarnos entre nosotros y con el entorno permitiéndonos vivir plenamente.
Expresar nuestra gratitud a la DIVINIDAD y al universo por tenerlos sanos y funcionales debe ser una prioridad permanente, para recordarnos también que la utilización de uno o varios dispositivos electrónicos o cualquier otro elemento material puede afectar nuestra salud y la integridad de uno o varios de nuestros sentidos.
Que cualquier dispositivo o elemento material puede ser reemplazado si acudimos a una tienda para comprarlo nuevamente, y que muchas veces, la utilización de los mismos se torna innecesaria cuando descubrimos la grandiosidad y la belleza del cosmos y el mundo que nos rodea.
Nuestros cinco sentidos, que son el puente de enlace y comunicación entre el alma y el espíritu que nos constituye en parte como seres humanos, además del cuerpo físico y el mental-emocional, con el mundo y la creación en la cual estamos por un acto generoso del ARQUITECTO DE LA VIDA, no se pueden sustituir.
A pesar de los avances tecnológicos aportados por la bioingeniería y otras ramas de la ciencia y la medicina para ayudarnos cuando hay ausencia o daño parcial o permanente de alguno de esos sentidos, no podemos, por ejemplo, comprar un par de ojos en ningún almacén o tienda por departamentos.
Sólo a los preferidos de DIOS se les concede que los sentidos y el corazón no envejezcan y se mantengan toda la vida frescos y agradecidos como en los niños, afirmó HERMANN HESSE. ¿Qué eliges?
Texto de RICARDO GIRALDO
Foto de LEELOO THE FIRST

