Inicio esta reflexión hoy en medio de un panorama desolador para las gentes en los cuatro puntos cardinales del planeta, pero también, con una llama de esperanza que aviva mi fortaleza y mi fe en la esencia que nos une como humanidad y hermandad universal para continuar el viaje por la vida, el mayor presente que hemos recibido.
Hoy la falsa justicia se impone ante la verdadera. Los falsos testimonios ante los principios y la honestidad. Las grandes minorías para validar sus posiciones no dudan un instante en hacer «justos» sus argumentos y «valederas» sus posiciones. Traigo de mis recordaciones aquí una gran reflexión de ADAM SMITH, no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.
La justicia de DIOS está siendo utilizada y distorsionada por escribas, amañadores y personas sin escrúpulos que ostentan posiciones de alto rango en el gobierno, la sociedad civil, las empresas y los medios de comunicación para obtener privilegios y validar todos los desmanes, que ordenados en un listado los convierten en prófugos asentados en el territorio de la tiranía y la dictadura. Este prontuario registra los nombres de varios jefes de estado, monarcas y primeros ministros.
Asistimos, sin alquilar balcón ni vestir para la ocasión, a un Sodoma, un Gomorra, un Babel y una Troya en versiones contemporáneas donde campea el deshonor, lo indigno, lo inmoral, lo corrupto y lo deshonesto. No en vano afirmó Aristóteles: fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios. Y esa elección depende de nuestro libre albedrío para elegir el sendero del bien. De la luz. O un camino que nos lleve en medio de la obscuridad y las perversiones, hacia la destrucción.
Cuando hacemos referencia a la expresión sociedad civil, como concepto de la ciencia social, podemos decir que esta designa a la diversidad de personas que con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actúan para tomar decisiones en el ámbito público que conciernen a todo individuo situado fuera de las estructuras gubernamentales, de los partidos políticos, las empresas o poderes económicos, y las instituciones religiosas.
Qué buscas tú, ¿las baratijas materiales o la grandeza de tu riqueza espiritual? La primera te ancla, ensombrece tus nobles anhelos, te empobrece y hace brotar en ti lo peor que llevas en tu bodega interior. La segunda, te abre un potencial ilimitado de servicio, de entendimiento y alcanzas un estado de amor sin límites con el cual transformas realidades y te conviertes en un cocreador del universo.
Las personas siempre queremos, o esperamos, que «el gobierno» nos dé todo. Yo considero que las sociedades avanzadas y no fracasadas, construyen conjuntamente las responsabilidades entre ambas orillas para que haya un flujo de prosperidad y oportunidad.
No puede haber una recarga ni una ausencia en, o desde alguna de las orillas. Tanto el gobierno como la sociedad civil tenemos el compromiso de ser cocreadores de nuestros destinos para alcanzar esa cumbre donde traemos a la realidad esos sueños y anhelos que llevamos en el corazón. En nuestra patria interior.
Ciudadano y gobierno somos una alianza, que se manifiesta en forma de unidad cuando hay equidad, respeto y consideración entre todos asumiendo nuestros roles y compromisos como nación y sociedad, aportando lo mejor desde cada escenario.
Nuestra sociedad, como tantas otras en América Latina y el resto del mundo ha perdido sus líderes. En cambio, han surgido una horda de falsos profetas que se muestran como los guías, pero en verdad, tras su apariencia, buenos modales y palabras engañosas se esconde una amenaza latente para todos aquellos que no tienen la capacidad de discernir ni de ver más allá.
Aquellos que utilizan la justicia de forma acomodada para validar sus intereses y pensamientos retorcidos, tomando atajos para mantenerse en el poder o alcanzar lucros indecorosos, son realmente la máxima expresión de la enfermedad que amenaza la estabilidad de nuestras sociedades.
Uno de los pilares fundamentales para la democracia lo constituye la sociedad civil, sobre la cual se encuentra depositada la representación de la pluralidad de realidades para la toma de decisiones de los servidores públicos y el respeto de los derechos humanos de la población, que garantiza la paz, la seguridad pública y la humana, y el desarrollo nacional, como la transformación de un espacio público más abierto y plural en donde se ponga en escrutinio el poder del Estado.
La justicia, que debe ser ejercida en el marco de lo ordenado e instruido por el ARQUITECTO DE LA VIDA, se convirtió en una fuente para acomodar los principios y validar la delincuencia, el crimen organizado y el terrorismo. Hoy lo derecho se muestra como izquierdo y viceversa.
Alucinados, los seres humanos se tornaron en un caudal de vanidad, bajos instintos y ambiciones desmedidas que arrasa sin piedad con la belleza de la creación.
Ante tanta miseria y desesperación, les entrego un mensaje de esperanza y oportunidad para que se aproximen al territorio de la reflexión y se vistan con sabiduría y discernimiento que les permita encender sus corazones e iluminar sus pensamientos.
El compromiso inalienable tanto de los gobiernos como de la sociedad civil es trabajar juntos, de manera aliada. Pero esto es más fácil decirlo que hacerlo. Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro, afirmó WILLIAM SHAKESPEARE.
La mayoría de las veces, unos y otros se miran como adversarios, en cambio de comprenderse como socios que aportan lo mejor de sus capacidades y aptitudes para servir como catalizadores de prosperidad y bienestar para todos, visionando las naciones y regiones en un horizonte con un futuro común que nos acerca, integra y dinamiza para alcanzar los nobles ideales y anhelos que guarda el corazón de los seres humanos.
Para que los gobiernos y la sociedad civil escalen con éxito su colaboración enfocada en el bien común de los ciudadanos, debemos aprender y ampliar los esfuerzos de aporte e intercambio entre ambas orillas.
La colaboración debe convertirse en la estrella guía para ambas partes. Comprender que hacer lo correcto conduce a escenarios de prosperidad y provoca que les vaya bien a todos, generando confianza pública entre las partes y aumentando el impacto del compromiso cívico.
El riesgo para quienes actuamos en la sociedad civil o en el gobierno aumenta más cuando no participamos, que cuando lo hacemos. La historia está llena de ejemplos de personas y funcionarios públicos que sufrieron su caída al perder el contacto con las comunidades a las que están destinados a servir.
Para quienes ostentan cargos públicos y se distancian de quienes han delegado en ellos su confianza como representantes y voceros, sus acciones se vuelven cada vez menos sensibles a las necesidades de la comunidad, lo cual en el corto o mediano plazo los obliga, finalmente, a dejar dichos cargos, de forma deshonrosa, y en oportunidades los lleva ante la justicia para responder por su negligencia, abuso y hechos de corrupción que fisuran la institucionalidad y van en contravía del bien común, la sociedad civil y los derechos humanos.
Otro factor clave en este proceso de integrar ambas orillas consiste en diluir el sentimiento de la desconfianza mutua entre la sociedad civil y los funcionarios del gobierno, lo cual hoy en día se torna quizás en uno de los mayores desafíos en nuestra región y en el contexto de América Latina, frente al cual debemos trabajar arduamente para reconstruir esa confianza.
Sin embargo, para que esto ocurra, es vital que aprendamos a escucharnos, pero, sobre todo, a respetarnos, por encima de ideologías decadentes, tóxicas y dañinas. La clave para interpretar las notas combinadas invisibles y escuchar el concierto sin sonido reposa en nuestro corazón.
Si dejas de oír el ruido del mundo, y te detienes para escuchar los sonidos que tejen los acordes del universo, observas la poesía que fluye a través de tu existencia, y entonces, alcanzas la sintonía cósmica. Te llenas de gloria y te colmas de armonía y equilibrio.
Respira tu proximidad con los demás seres de camino y acércate a ellos para ejercer tu compasión. Pronto una llama encenderá tu corazón y el laberinto que recorres con angustia te mostrará la ruta cierta hacia la salida. Un ejército de ángeles te estará esperando para cabalgar contigo.
Lo esencial es invisible a los ojos decía SAINT-EXUPÉRY en El Principito. Cuando ves y oyes desde tu interior, logras escuchar y entras en sintonía. Descubre tu guerrero espiritual como yo he hecho a través de las alegrías y los sufrimientos. De las conquistas y los fracasos. De las victorias y los momentos de calma.
Nuestra existencia en este mundo es una batalla constante entre el bien y el mal. Solo cuando eliges lo mejor, llegas a tu destino. Basta con mirar la historia para no repetir los caminos. Siempre hemos estado en confrontaciones. En disputas. Muchos han querido dañar, otros servir.
Winston Churchill dijo que la principal diferencia entre los humanos y los animales es que los animales nunca permitirían que los lidere el más estúpido de la manada. Si te detienes en lo que otros te dicen, perderás tiempo irrecuperable. Si sucumbes a lo efímero, tardarás en llegar, y corres el riesgo de no alcanzar tu estado de vida.
¿Quieres gobernar el mundo o ser el mandatario de tu reino interior? Te digo que no es fácil vivir, pero cuando se vive de verdad, cada momento vale una eternidad. Al descubrir el sentido de la vida alcanzas un estado único. Irrepetible.
Al ejercer el amor, te acercas a la DIVINIDAD y estás más próximo de tu verdadera esencia.
Texto de RICARDO GIRALDO
Foto de SANTIAGO BOADA

